“He leído y acepto las condiciones”: la gran mentira en Internet

La mayoría da el visto bueno a los términos y condiciones sin leerlos. Sin sospechar posibles implicaciones como, por ejemplo, la cesión de datos personales o la intromisión en la intimidad, la mayoría consienten. Pero ¿puede un único internauta rechazar las condiciones del gigantesco Facebook? ¿Hay acción posible más allá de la queja? El profesor de Derecho en la American University of Washington y uno de los fundadores de Creative Commons, Michael W. Carroll, ha defendido la idea de que los acuerdos en internet han de ir más allá del botón “I agree”.

terminosycondicionesMuchas veces somos muy restrictivos a la hora de dar nuestros datos en un establecimiento en el que adquirimos un producto o servicio y, en cambio, cuando estamos delante de una pantalla no lo somos en absoluto. Contrariamente a esta visión, es “razonable” clickear con rapidez el botón de consentimiento, ya que en ese mismo instante las condiciones no pueden cambiarse, sólo aceptar, y algunos abogados incluso aconsejan no leerlos porque eso permite la posibilidad de argumentar posteriormente que los términos y condiciones se ignoraban.

Y es que aunque se lean, no se pueden cambiar. Si un internauta particular se quejase a Mark Zuckerberg de sus exigencias contractuales, toparía con un muro. “No puedes negociar con Facebook sobre las condiciones del servicio”, afirma taxativamente el cofundador de Creative Commons. Los términos y condiciones que exigen estos gigantes de la red son inamovibles. La filosofía de los contratos, entendidos como un acuerdo entre dos partes que genera derechos y obligaciones, se resquebraja en la medida en que las condiciones son exclusivamente “unilaterales”. Además, hay mala fe por parte de muchos prestadores de servicios, cuando cambian las condiciones de manera periódica y frecuentemente sin avisar. Esta es circunstancia como una de las principales preocupaciones de los usuarios.

Para Carroll, el problema principal es que las empresas, a través del análisis sofisticado de los datos, “desarrollan una fotografía tuya muy precisa con el correr del tiempo y no alcanzamos a comprender hasta qué punto ello nos hace vulnerable”. Para evitar estos usos perniciosos e incontrolados, algunas administraciones apuestan por la transparencia. Precisamente la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos recomendó hace unas semanas más transparencia a las empresas conocodas como data brokers, que se dedican a recopilar y comercializar datos.

Esta demanda se formula también en la nueva legislación sobre protección de datos que la Comisión Europea propone paraactualizar las normas de 1995. La intención es pedir que los usuarios puedan acceder más fácilmente a sus datos, que tengan opción de portabilidad (mover los datos por diferentes plataformas) y exigir a las empresas más responsabilidad en la gestión de datos personales. Pero, para Carroll, la solución no es aumentar la transparencia sino presionar como usuarios por medio de la competencia y de la acción colectiva.

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